Un honor ser el primero en dar su
aporte a este Blog, veamos donde llegamos con esto.
Es muy sabido que hay “zonas
calientes”, donde las experiencias paranormales se dan con mayor frecuencia,
una de estas zonas son los regimientos y/o lugares donde habita o transita
personal armado.
Les contare algunas de mis
experiencias ocurridas durante mi estancia en el ejército.
Me encontraba en el sur, cerca de
Puerto Natales, al realizar una guardia nocturna en uno de los puestos de
control, el más lejano del regimiento, ubicado en una plataforma de
aproximadamente 5 metros de altura, donde se contaba que en las noches se
sentía una mujer que saludaba por abajo del puesto, y que golpeaba la base de
la garita, sucede que en mi turno de guardia sentimos efectivamente esos ruidos, cuando miramos y alumbramos con
las linternas no había nadie, dado que el puesto estaba en la cresta de un
cerro, se tenía la panorámica completa, luego de informar en nuestros reportes
de esta situación, nos dijeron que eso era normal en ese puesto de guardia, por
tanto se reporto nuestro periodo como “sin novedad”, luego de eso nos enteramos
que se contaba que era el alma en pena de una madre que le llevaba (hace muchos
años atrás) pan y café a su hijo que estaba de guardia ahí, en una de esas
visitas, había un soldado nuevo que no la conocía (y no sabía que ella tenía
esa costumbre) le grito el santo y seña, ella no lo respondió, solo se acerco y
el guardia le disparo ....
Desconozco si la historia de la
señora es cierta, se contaba como real, lo que le daba veracidad era que estaba
acompañada de las experiencias de muchos que las vivimos.
Otro caso que sucedía era que las
letrinas (baños) que estaban en el exterior de los dormitorios se cerraban de
noche con llave, ya que muchas veces se informo de siluetas y sombras extrañas
dentro de esa instalación, personalmente nunca vi nada, pero si sabíamos que
las guardias nocturnas informaban que se prendían las luces de la letrina en
las noches, aun cuando estaban cerradas con llave. La historia que se contaba
era de un soldado que se había suicidado en el baño y desde ese momento
comenzaron las apariciones.
Finalmente, una experiencia que
nos sucedió en una guardia en meses de invierno, había una ventisca de nieve
muy fuerte, nos encontrábamos con otro guardia en un puesto de control cuando
divisamos una silueta que se acercaba a la garita, por protocolo no separamos y
nos parapetamos y comenzamos a gritar el santo y seña, la silueta que nunca
definimos visualmente bien, no contestaba y seguía acercándose, como había
viento era probable que no nos escuchara, por lo que mi compañero se acerco un
poco, pero inmediatamente comenzó a retroceder y disparo un par de tiros a las
silueta, obviamente también realicé algunos tiros a la imagen a la distancia que
nos encontrábamos mi compañero y yo del objetivo era muy difícil fallar, sin
embargo no existió rastros de sangre ni nada extraño al realizar la búsqueda
posterior a este hecho, ya que al haber tiros se activo el plan de defensa del
cuartel que involucraba la asistencia de todos en el regimiento ante una
eventual amenaza. Al día siguiente nos citaron a mi compañero y a mí a dar
nuestra declaración por el uso de armamento con munición de guerra, cumplimos
con la declaración y nunca mas supimos de nada, es decir no hubo investigación
por lo sucedido, me imagino que ya había pasado con anterioridad por tanto se
archivo solo como un “incidente”.
Todas esas experiencias que viví
en el ejército, tenían un factor común, la explicación de la presencia se
basaba en la muerte violenta o repentina de alguien.
A partir de esas experiencias
comencé a tener algo así como una sensibilidad especial, donde “sentía cosas”
en algunas casas, cosas como que me ponía “piel de gallina” sin motivos
aparentes.
Mi explicación, es que a veces la
capacidad cerebral esta bajo ciertas condiciones que la obligan a estar mas
atenta a los factores externos lo que hace que la sensibilidad sea mas aguda,
permitiendo que bajo escenarios extremos, el cerebro “detecte” cosas que en el
pasado pasaban desapercibidas, diciendo esto, acepto absolutamente que hay mas de lo
que somos capaces de ver, oír y sentir. Solo debemos tener la disposición para
sentirlo. En mi caso, y para avalar mi tesis, el detonante seria que la
responsabilidad de mantener una guardia armada de una instalación militar, me
obligo a forzar a mi cerebro a estar atento a todo mi entorno, quitando algunos filtros que tenia hasta eses entonces.
Sin duda, creo que así como se
desarrolla esta condición, también se pierde con el tiempo si no se trabaja o
depura, ya que desde hace muchos años (mirando hacia atrás, desde que comencé a
trabajar y tomar otras responsabilidades), no sentí nada, salvo un episodio
cuando estaba recién casado, que si les interesa les podre contar en otra
oportunidad).
Un abrazo para todos
J
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